lunes, 6 de enero de 2014

Te soñé.

Te soñé, te soñé a falta de no tenerte. La mujer de mis sueños, la musa que me cautivó, la pieza faltante de este corazón. Te colaste en mis sueños para dar rostro y silueta al espacio reservado para vos, la musa que me aprisionó.

Y te vuelvo a soñar, una vez más a mi lado, alimentando una ilusión, sonriendo junto a mí, tomando mi mano y dándome razones para creer, sin dudarlo, que eres la única, dándome infinitas oportunidades para hacerte feliz.

Y me aferro a este sueño deseando no despertar, congelando el tiempo para evitar la llegada de la hora más oscura; ese instante en que nos decimos adiós, y grito hacia los cielos y maldigo ese momento pues no imaginas el dolor al despertar, cuando sé que estoy a punto de perderte, a segundos de estrellarme contra ese muro al que todos llaman realidad, donde me ves a la distancia sin sospechar, sin saber lo que despiertas en mí.

Diosa con figura poética que escapa junto al amanecer, debes saber que este iluso con complejos de escritor tuvo un sueño tan real que al despertar solo encontró oscuridad.

No hay comentarios.: