martes, 18 de febrero de 2014

¡Quién sabe por qué! - Amado Nervo

Perdí tu presencia,
pero la hallaré;
pues oculta ciencia
dice a mi conciencia
que en otra existencia
te recobraré.

Tú fuiste en mi senda
la única prenda
que nunca busqué;
llegaste a mi tienda
con tu noble ofrenda,
¡quén sabe por qué!

¡Ay!, por cuánta y cuánta
quimera he anhelado
que jamás logré...,
y en cambio, a ti, santa,
dulce bien amado,
te encontré a mi lado,
¡quién sabe por qué!

Viniste, me amaste;
diez años me amaste;
diez años llenaste
mi vida de fe,
de luz y de aroma;
en mi alma arrullaste
como una paloma,
¡quién sabe por qué!

Y un día te fuiste:
¡Ay triste!, ¡ay triste!;
pero te hallaré;
pues oculta ciencia
dice a mi conciencia
que en otra existencia
te recobraré.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Mujer de los Lunares

Hoy, mientras la luna tímida reposaba semi-escondida y las estrellas ardían celosas, la vi a ella a la distancia, respirando, sonriendo, viviendo, pensando en todo menos en mí.

Ahí estaba la mujer más hermosa, existiendo al igual que lo hace una rosa, sin sospechar que mis ojos intentaban memorizar su rostro, para luego dibujarla de memoria en mis sueños. Y que buen trabajo hago mientras duermo al tatuar su rostro en el centro de mi conciencia. Y sus ojos se volvieron estrellas que marcaron mi norte, y mi norte es su felicidad, mientras que sus labios son el instrumento del cual emanan melodías preciosas en forma de risas, y debo preguntarme si esto es real o pura fantasía, pues veo a la mujer de mis sueños rondando en la realidad, ¿Ha escapado de mi mente entre las grietas que dejó la soledad?

Bella mujer de los lunares que, como estrellas en el cielo, te decoran, acércate un poco y quítame este miedo a quererte, a quererte más que al mundo entero ya que eres la única que roba mi atención sin mover un solo dedo.